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Archive for the ‘Publicaciones’ Category

AUTORA: Gabriela Paladines

Sin lugar a duda el estudiar acerca de la literatura e historia ecuatoriana y el haber trabajado ciertos temas cómo el célebre Grupo de Guayaquil nos abre puerta para  querer estudiar a uno de los hombres que se caracterizó por el realismo y un fuerte lazo con la historia de su país.

Él es Alfredo Pareja Diezcanseco nacido en Guayaquil en 1908, hijo de Fernando Pareja y Pareja y de Amalia Diez-Canseco y Coloma.

Pareja salió de un hogar conservador que disipó su fortuna económica. Entre sus motivos parece que se inclinó a la generación “socialista” en Ecuador. Vivía a través de la conmoción política considerable en la década de 1920.

En esa época llegó a la conclusión de que la salvación de su país estaba en el lado izquierdo del área política. No obstante, él negó, ser de izquierdas e insistió en que no tenía deseo de utilizar el arte de escritor de ficción como instrumento de propaganda. Más bien, trató de manera simple y directa narrar las condiciones sociales que requerían reparación, denunciando al mismo tiempo la corrupción y la injusticia. Su primera novela, La casa de los locos(1929), sátira política ecuatoriana que ridiculizo a personajes políticos, tantos que la publicación se retrasó considerablemente. En este escrito se manifestó algo de influencia del literato y político mexicano, José Vasconcelos. La grande influencia en su vida y trabajo fueron los clásicos griegos, Honoré de Balzac, Dostoievski, Thomas Mann, Will Durant y Arnold Toynbee con el cual mantuvo correspondencia. Algunos críticos han detectado también la influencia de Freud, Ehrenburg, Gide y Proust.

Alfredo Pareja fue  parte de un impulso renovador de la literatura latinoamericana adyacente a Enrique Gil Gilbert, José de la Cuadra, Demetrio Aguilera Malta y Ángel Felicísimo Rojas.

Entre sus obras las que más me impactó fue Baldomera, también evocada como“la tragedia del cholo americano”, fue publicada en 1938 y debe su título al nombre de la protagonista, el mismo que significa “famosa por su audacia” y donde se aprecia perfectamente la forma de ser de este personaje.

Los personajes de esta obra son de tinte picaresco y anti-heroico; mediante los cuales nos explican  la realidad en la que viven las personas pobres en el Guayaquil de antaño.

Con diálogos y cantos maliciosos van llegando los nuevos personajes del pueblo ecuatoriano, sobre todo los negros de Guayaquil.

Indudablemente, Pareja laboró en proyectos educativos después de la segunda Guerra Mundial con el Presidente Galo Plaza Lasso. Fue el primer canciller del gobierno de Jaime Roldos al regreso a la democracia en 1979.

En su jubilación, este autor se dedicó  a la investigación histórica. Murió en Quito el 1 de mayo de 1993.

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Escrita por: Jorge Velasco Mackenzie.


Jorge Velasco Mackenzie, nace en Guayaquil en 1949. Uno de los narradores más prolíficos e  importantes   de Guayaquil y del país.  Ha ejercido la docencia universitaria y el periodismo cultural por varios años.  Ha publicado, diversos libros de cuentos: De Vuelta al Paraís(1975), Como gato en tempestad (1977), Raymundo y la creación del mundo (1979), Tambores que suenan así (1981).

En novela ha publicado: El rincón de los justos (1983), el mismo q fue premiado por la Sociedad Ecuatoriana de Escritores.  En 1985 el Grupo de Guayaquil le concedió el Premio Nacional de Novela por su obra Tambores para una canción perdida.  En nombre de un amor imaginario (1996), ganó el Primer Premio IV Bienal Ecuatoriana de Novela.  Su última novela: Río de Sombras (2003), ha tenido circulación internacional.

Algunas de estas obras han sido adaptadas al teatro.  Ha participado en antologías traducida al inglés,    italiano y alemán.

La historia narrada gira alrededor de migrantes llegados a los Estados Unidos de América, mismos que al llegar a ese país lejano se encuentran con muchas dificultades y los que corren con más suerte pueden acomodarse de alguna manera, existiendo aquellos que se hacen pasar por personajes nobles, así el cuento gira sobre el personaje el Marques, que no es otra persona que un migrante Guayaquileño, de familia adinerada pero que por buscar su independencia fue a buscar riqueza en otro país, haciéndose pasar por un noble de alta cuna Española, quien no era más que un simple pobre migrante caminando en un país ajeno a nuestras realidades y costumbres , el mismo que con el pasar del tiempo conoce a su gran amor y sus amigos íntimos, mismos que al igual que él son migrantes ecuatorianos que extrañan la tierra donde nacieron.

El titulo del cuento se vuelve sugestivo a raíz que la trama va avanzando “La mejor edad para morir”.  Debido a que el personaje central El Marques desaparece sin dejar rastro alguno, solo una carta que debería ser leída por sus amigos una vez que sepan que él fue hallado en algún lugar de la gran ciudad de Nueva York.

En el lecho de piedras bajo

El puente Washington

Las aguas del río

No alcanza su cara

Solo su cuerpo elegantemente desnudo del

Marqués

Con los ojos vacíos

Como perlas blancas

Envueltas en el agua mala.

Lo que reflejaba la carta escrita en son de poema era que el Marques el personaje central había escrito su propio suicidio haciendo parecer un robo o un azar del destino que lo dejo caer al rio, llegando así al fin en donde la mejor edad para morir es cuando se siente la soledad en cuerpo y alma.

“Hola soledad

Cómo extraño tu presencia

Te saluda un viejo amigo

Ven que vamos a charlar”

Canción popular.

  • Gabriela Benítez Puebla.

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LOS SANGURIMAS (1934)

 

Escrito por: José de la Cuadra.


Retrato de José de la cuadra 1903-1941.

José de la Cuadra. Fue un abogado y escritor Guayaquileño nació en el año de 1903 y falleció en 1941. Presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios y uno de los primeros militantes del partido Socialista, durante su vida profesional ocupo valiosos cargos públicos dentro como fuera del Ecuador, se desempeño además como profesor secundario y universitario. Perteneció a la generación de escritores que rescató para la literatura la vida de los habitantes de la costa ecuatoriana a quienes en un ensayo sociológico, llamó El montubio ecuatoriano, de entre sus novelas y cuentos podemos extraer: El amor que dormía (1930); Repisas (1931); Banda de Pueblo y la Tigra (1932); Doce siluetas y los Sangurimas (1934); El montubio ecuatoriano (1937); entre otras.

Esta novela montubia de José de la Cuadra, es una obra precursora de las novelas esenciales latinoamericanas como lo son Pedro Páramo (1955) de Juan Rulfo y Cien años de soledad (1967) de Gabriel García Márquez, esta clásica y breve obra es el trazo de una saga familiar que nos lleva a un espacio mítico de la costa ecuatoriana.

Los Sangurimas basa su historia en La Hondura pueblo de la Costa Ecuatoriana en donde las creencias populares son latentes, y gira alrededor de Nicasio Sangurima patriarca de una familia de personas malas cuya autoridad omnipotente nadie se atrevía a discutir, lo cual se puede traducir a términos actuales como una mafia del mal,  en donde la única ley que podían aplicar era la de ellos mismos.

En la Hondura como en la totalidad de caseríos y pueblos del Ecuador los festejos son variados y seguidos por fiestas y licor, lo cual casi siempre generaba riñas entre los habitantes habiendo así heridos y hasta muertos, de la misma forma los amoríos eran cuento de todos los días.

Otro momento sorpresivo de la novela es cuando los nietos del Viejo Sangurima conformados por Las tres Marías (María Mercedes, María Victoria y María Julia), chicas llegadas al caserío luego de haber terminado sus estudios secundarios en la ciudad y por otro lado Los Rugeles conformados por los hijos del Coronel Sangurima (Pedro, Manuel y facundo), todos nietos de Nicasio Sangurima y quienes eran el más vivo ejemplo del viejo Nicasio, principalmente en las andanzas del crimen y cuatrería, el viejo Nicasio nunca estuvo de acuerdo con esta relación ya que el sabia del comportamiento de ambos grupos y siempre pensó que los Rugeles las iban a dañar moralmente, y eso fue lo que sucedió, debido a que Los Rugeles querían contraer matrimonio con las Tres Marías, para lo cual el padre de ellas no accedió dándose así el rapto de una de ellas que más tarde aparecería muerta en los rincones más lejanos del caserío lo cual se asume la venganza por no haber podido contraer matrimonio con las Marías.

La novela termina cuando todas las atrocidades de los Sangurimas se dan a conocer en las ciudades principales de la costa, y visto el crimen horrendo que habían hecho en contra de María Victoria las autoridades enviaron a escuadrones de policías a La Hondura a tomar detenidos a los Rugeles los mismos que permanecían escondidos en la casa de Nicanor Sangurima, aquí se da un enfrentamiento y cruce de balas en donde al final fueron detenidos y encarcelados, mientras el viejo Sangurima lloraba por sus nietos, tal vez la única vez que el viejo lloro.

Elaborado por:

Gabriela Benítez P.

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AUTORA: Gabriela Paladines

Al pasar por el centro de la ciudad de Guayaquil por las calles Víctor Manuel Rendón y Escobedo. Me encontré con el colegio fiscal Enrique Gil Gilbert y me pregunte qué habrá hecho este hombre para que el colegio lleve su nombre, por lo que me decidí a escribir sobre él.

Enrique Gil Gilbert nació en la ciudad de Guayaquil el 8 de julio de 1912. Sus padres fueron el Sr. Enrique Gil Quezada y la Sra. Alejandrina Gilbert Pontón.

Sus estudios los cursó en su ciudad natal y desde muy temprana edad  tuvo esa inclinación por las artes literarias llegando  a entablar amistad con los intelectuales de aquella época como: Demetrio Aguilera Malta quien a su vez  le presentó a Joaquín Gallegos Lara.

 

Como resultado de aquel aprecio entre los tres literatos por el año 1930 surge el libro “Los que se van”, cuento del cholo y el montubio, obra que daría pasa a los comienzos de lo que sería el realismo en el Ecuador.

Por consiguiente, se integró al grupo literario Guayaquil, uno de los conjuntos más sobresalientes en el Ecuador llegando a ser conocidos como “cinco como un puño”. Donde Gallegos Lara fue su líder por su firmeza ideológica,  preparación y el resto de sus compañeros fueron Demetrio Aguilera Malta, Alfredo Pareja Diezcanseco y José de la Cuadra.Ellos escribieron novelas sobre el ecuatoriano mestizo.

La obra más sobresaliente  de su labor literata se encuentra en los cuentos, especialmente en Relatos de Emmanuel, de 1939. Cuyo tópico era interpretar las voces de los desposeídos a través del cual trata de explicar la verdad histórica.

Entre sus obra también están: la novela Yunga (1933),  y su más famosa novela Nuestro Pan (1942), que ha sido traducido al alemán y otros idiomas, La Cabeza de un Niño en un Tacho de Basura (1967, cuentos), La Sangre, las Velas y el Asfalto (1969) y Farsa (1970); estas dos últimas, obras para teatro que fueron representadas con mucho éxito.

Enrique Gil Gilbert estuvo casado con la Sra.Alba Calderón Zatizábal, pintora y revolucionaria esmeraldeña, que creó el movimiento para el reconocimiento del derecho de las mujeres en el Ecuador. Como fruto de aquel matrimonio le nacieron dos hijos:Enrique Gil Calderón , director coral, y Antonio Gil Calderón, médico y hombre de negocios.

Además de ser un hombre que amaba la literatura y dar cátedras su vida estuvo marcada fuertemente por la política donde incursionó como dirige comunista y donde realizó algunas visitas a la URSS en plena guerra fría, así mismo sufrió destierro y prisión.

El 8 de julio de 1972 fue homenajeado a nivel nacional con motivo de celebrar sus 60 años de vida, y  el 23 de noviembre, en el Salón Máximo de la Casa de la Cultura de Ambato sufrió un infarto cardíaco en momentos en que intervenía en un programa realizado «Por la Paz del Mundo».

Su salud quedó deteriorada y  fue vencido por la muerte el 21 de febrero de 1973.

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AUTOR: JORGE CARRERA ANDRADE

jorgecarrera.jpg

 

Nació en Quito, en 1903 y murió en la misma ciudad el 8 de noviembre de 1978.

POEMA: JUAN SIN CIELO

Juan me llamo, Juan todos, habitante
de la tierra, más bien su prisionero,
sombra vestida, polvo caminante,
el igual a los otros, Juan Cordero.

Sólo mi mano para cada cosa
-mover la rueda, hallar hondos metales-
mi servidora para asir la rosa
y hacer girar las llaves terrenales.

Mi propiedad labrada en pleno cielo
-un gran lote de nubes era mío-
me pagaba en azul, en paz, en vuelo
y ese cielo en añicos: el rocío.

Mi hacienda era el espacio sin linderos
-oh territorio azul siempre sembrado
de maizales cargados de luceros-
y el rebaño de nubes, mi ganado.

Labradores los pájaros; el día
mi granero de par en par abierto
con mieses y naranjas de alegría,
maduraba el poniente como un huerto.

Mercaderes de espejos, cazadores
de ángeles llegaron con su espada
y, a cambio de mi hacienda -mar de flores-
me dieron abalorios, humo, nada …

Los verdugos de cisnes, monederos
falsos de las palabras, enlutados,
saquearon mis trojes de luceros,
escombros hoy de luna congelados.

Perdí mi granja azul, perdí la altura
-reses de nubes, luz recién sembrada-
¡toda una celestial agricultura
en el vacío espacio sepultada!

Del oro del poniente perdí el plano
-Juan es mi Nombre, Juan desposeído-.
En lugar del rocío hallé el gusano
¡un tesoro de siglos he perdido!

Es sólo un peso azul lo que ha quedado
sobre mis hombros, cúpula de hielo…
Soy Juan y nada más, el desolado
herido universal; soy Juan sin Cielo.

Es uno de los más significativos en la poesía de Jorge Carrera Andrade, tiene referencias múltiples en torno a un personaje Juan sin Cielo, que es la imagen del hombre común habitante de todas las latitudes. Lo presenta en diversas situaciones: Juan sin Cielo hombre bueno y soñador, dueño de un lote de nubes. Este patrimonio de nubes, luceros y alegrías se trunca luego en el viento que sopla del sueño en ambiciones materiales.

Después la intriga, la falsedad le dan a Juan sin Cielo una visión distinta del mundo, el hombre bueno y sencillo Juan Cordero, pierde su “celestial agricultura”. Los sueños no cumplidos de bondad y verdad en las relaciones humanas lo vuelven pesimista y lo convierten en un desolado y realmente en Juan sin Cielo.

En su modo de expresión Jorge Carrera Andrade pone acento en las palabras que indican colores y formas; esto es seguramente producto de su fantasía preferentemente pletórica.

Su estilo se hace a veces denso, por una especie de definición que no es realmente de carácter poético sino más bien lógico; su ingeniosidad en la expresión bordea en ocasiones el peligro de la extra- vagancia. E n sus poemas aparecen palabras símbolos por ejemplo: se dice que “golondrina” significa fuga, levedad y simpatía; la abundancia de adjetivos en su estilo no decora simplemente su poesía sino que desempeña el carácter de “signos sugerentes”.

La imagen en la poesía de Jorge Carrera Andrade anota en su madurez progresos en su estructura y cambio en el material utilizado.

ROSY BARRERA

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Galápagos y la Segunda Guerra Mundial
BALTRA-BASE BETA.
Escrito por: Hugo Idrovo.


Foto aérea de la isla de Baltra hacia el año de 1945 en donde se divisa un B15 bomber en vuelo, fuente US-ARMY.
Libro escrito por Hugo Idrovo, nacido en Guayaquil hacia el año1957, quien es un trabajador de la cultura ecuatoriana, Músico, autor y compositor,  quien por su larga trayectoria se ha hecho merecedor a importantes reconocimientos al merito artístico y cultural, su vinculo con las islas Galápagos se remonta a 1968 cuando con tal solo 11 años de edad acompañó a su padre quien era piloto de la compañía TAME en el vuelo inaugural de esta hacia las Islas Galápagos a bordo de un Douglas DC-6, el mismo que quedo fascinado por la belleza incomparable de las islas y por su historia que ahí encerraba.
Su libro narra dos hechos importantes dentro de la historia de las Islas Galápagos, el primero los diferentes intentos de colonización de las Islas que data a los años de 1831 – 1832 cuando la naciente república del Ecuador intentaba anexar las islas a su territorio, lo cual no fue una tarea fácil ya que naciones de gran poder como Inglaterra, Francia y Estados Unidos hacían fuerza por anexar las islas a sus territorios aduciendo la escasa representatividad y abandono.
Es así que a mediados de 1831 el General José Villamil, participante de la luchas independentistas, formó la sociedad colonizadora de Galápagos y sugirió al presidente Flores anexe las islas al Ecuador Continental, así se ordena una expedición civil y militar a las islas dirigida por el Coronel Ignacio Hernández, en donde el domingo 12 de febrero de 1832 se celebraría la ceremonia de incorporación de las Islas Galápagos a territorio Ecuatoriano en la que actualmente se conoce como la Isla Santa María (Floreana).
Con esto se da inició oficialmente a la colonización de Galápagos cuando el Coronel Hernández es nombrado Juez de Paz en las islas y se hizo cargo de la    primera   etapa    de colonización de Galápagos, los primeros colonos seleccionados por Hernández que arribaron en abril de 1832, no eran hombres que por     voluntad propia viajarían a las Islas, sino se trataba de soldados condenados a muerte por sublevados, a estos por orden de Villamil se les había perdonado la orden de muerte y se cambio su estado por deportados los mismos que viajaron acompañados por sus familias. Esta primera colonia se asentaría en una zona elevada de la isla Santa María que tenia características únicas por ser una zona fértil al cual llamarían Asilo de la Paz, hoy en día este es un lugar turístico deshabitado, en la cercanía existen propiedades privadas  con diversas plantaciones.

Sitio del primer asentamiento humano en Galápagos llamado Asilo de la Paz, fuente DPNG.

Con este hecho y bajo algunos gobiernos comprendidos desde 1833 hasta entrado los años de 1940 se declararía a las Islas Galápagos como destino exclusivo para centenares de convictos y presos políticos.
El segundo hecho narrado y el más importante se da a comienzos del siglo XX, en donde Galápagos fue calificado por los EEUU., como bastión estratégico de importancia para defensa del Canal de Panamá. La ocupación de una de las Islas del Archipiélago de Galápagos, la misma que fue la Isla de Baltra o nombrada también en la cartografía inglesa como Seymour se consumó el 12 de diciembre de 1941 luego del ataque Japonés a Pearl Harbor en las islas Hawái, esta base Estadounidense gano notoriedad debido a que ahí se estableció la base aéreo naval del Pacífico Sudeste más grande hasta fines 1948.
El 12 de diciembre de 1941 llega a Baltra el primer contingente de 36 técnicos y militares estadounidenses conjuntamente de centenares de colonos que ya habitaban las islas en ese entonces, con el fin de construir muelles de pontones e instalaciones básicas para albergar personal militar, combustible y armamento que en un momento dado pueda llegar a naves en el pacífico, así se da la formal ocupación de las Galápagos por los norteamericanos autorizados por el presidente Carlos Alberto Arroyo del Río en vista del latente incremento de las agresiones que se vivía a nivel mundial incluidas las que venía realizando el Perú en contra del Ecuador.
Hasta septiembre de 1942 la base estaba completa en su totalidad, se había asentado el terreno en un 80%, se habían construido tres pistas de aterrizaje principales y una emergente, hangares para aviones, talleres, polvorines, bodegas, viviendas para oficiales soldados y civiles, canchas deportivas, centros de diversiones entre cines teatros y comedores, áreas para operaciones, muelles y reservorios de agua, todo esto se había construido en menos de un año a un costo de 8 millones de dólares (unos 200 millones de dólares al cambio actual)
A Baltra se le asignó el 6th AF (6ta fuerza aérea), que cubría los territorios americanos del Caribe, Centroamérica, Puerto Rico, las Antillas, Guayanas, el Pacífico Sudeste y Galápagos, esta compañía nació con la misión más difícil de la guerra del Pacífico que fue el defender el Canal de Panamá y toda su área circundante de cualquier ataque no americano.
Así transcurrirían los años de la Guerra hasta la rendición de la Alemania nazi de Adolf Hitler, y Baltra y sus soldados terminarían una guerra en donde no tuvieron ninguna baja por causas de operaciones bélicas, así llegaría un 30 de junio de 1946 en donde por orden del entonces Presidente de la República del Ecuador José María Velasco Ibarra, solicitaría la entrega de la base a autoridades militares y civiles del Ecuador, para esta fecha la base ya había sido inutilizada en su gran totalidad por parte de las tropas norteamericanas, la madera de las viviendas fue regala a los trabajadores civiles galapagueños, los cuales con la ayuda de técnicos americanos fue desmontada y armada en otros lugares de las zonas pobladas en especial de la Isla San Cristóbal, vehículos, maquinarias, utencillos, materiales y todo tipo de artefacto fue arrojado al mar en el conocido canal de Itabaca, los muelles fueron desmontados y posteriormente hundidos en aguas profundas, así quedo en pie una casa de piedra y unas pocas villas habitadas por personal norteamericano hasta diciembre de 1948 en donde el último soldado norteamericano saldría de las Islas Galápagos, en este entonces se posesionan las fuerzas armadas de la base estableciendo las unidades de Distrito Naval de Galápagos.
En la actualidad además de las bases militares se encuentran pequeñas bases de instituciones civiles como es la de Petrocomercial encargada del abastecimiento de combustible y de la Dirección de Aviación Civil, encargada de las operaciones aéreas en el aeropuerto de Baltra.
Con este pequeño resumen, de tan importante obra en donde recopila hechos de gran importancia histórica desconocidos por unos y desapercibidos por otros que no deben caer en el olvido espero haber podido aportar a entregar un valioso conocimiento esperando que ustedes puedan ahondar su interés por estos hechos que abrazan a tan importante rincón del Ecuador.
Elaborado por:
Gabriela Benítez P.

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He decido tratar este tema que desafortunadamente aún se sigue viviendo en Ecuador, pues trata de las diferencias entre quiteños y guayaquileños, retomando lo ya escrito por Miguel Donoso Pareja al tratar este tema en su libro “Ecuador identidad o esquizofrenia”, comenta lo siguiente:

Pienso y lo he expresado en varias oportunidades que el Ecuador es un país esquizofrénico, partido, escindido mental y emocionalmente.

Este concepto siquiátrico nos remite a la personalidad fragmentada de un individuo que, a causa de esta disfunción, puede llegar a la locura absoluta.

Se  podría decir sin duda que los ecuatorianos tenemos unas identidad esquizofrénica o siendo optimista esquizomaniaca.

El Ecuador muestra estos síntomas cuando, por ejemplo el Puente de la Unidad Nacional que cruza justo donde se forma el Guayas, en la confluencia del Daule y el Babahoyo, e integra simbólicamente la Costo con la Sierra es rebautizado por la “Sal” quiteña como el Eslabón perdido, porque “UNE AL MONO CON EL HOMBRE”.

Al decir  UNE AL MONO CON EL HOMBRE  me refiero a los de allá (quiteños) con los de acá (los monos).

Con estas actitudes entre compatriotas no cabe duda que  nuestro país pueda llegar a desmoronarse, a caerse en pedazos.

Esto amigos no es algo nuevo lo que estamos viviendo es algo que ya ha venido transcurriendo con el pasar de los años, pongo de ejemplo lo publicado por Julio Estrada Ycaza en Publicaciones del Archivo Histórico del guayas en 1977:

“El regionalismo es un mal; no intrínsecamente, no por esencia sino porque los ecuatorianos lo preferimos así. Casi podríamos decir que preferimos una patria diminuta, fracturada en mil pedazos, aunque ya cuando llegamos al borde del precipicio nos arrepentimos. Mientras el abismo nos parezca alejado continuaremos, sin embargo, ensayando, tratando de determinar hasta qué punto podemos provocarnos serranos y costeños sin llegar al rompimiento final”.

Esto nos lleva a una reflexión  y  nos damos cuenta que no avanzamos  seguimos iguales, no tan solo por el regionalismo sino por las demencias cometidas por algunos ciudadanos ecuatorianos.

Hemos presenciado en Ecuador tanta malicia, que ya hasta da miedo, no se puede andar tranquilamente por la ciudad, ni siquiera coger un taxi porque los mismos amarillos te asaltan.

O el caos ocurrido el 30 de septiembre cuando ocurrió una sublevación policial e intento de golpe de estado, la actitud que tomaron algunas personas en las calles sin incluso ser ladrones robaban a los otros arrastrándolos por las calles, mujeres, niños, ¡se vio de todo!  Fue algo realmente vergonzoso y es aquí dando nos damos cuenta que seria de Ecuador cuando pase por una fuerte  crisis, ¿llegaríamos a comportarnos como bestias  salvajes?

He encontrado un poema escrito por Juan Bautista Aguirre nacido en quito y contemporáneo de Espejo, siendo este un poema poco serio que llega al sarcasmo pero nos revela la verdad, fijémonos que esto no es de ahora sino ya de hace mas de 250 años.

“Breve diseño de las ciudades Guayaquil y Quito” de Juan Bautista Aguirre dirigida a su cuñado don Jerónimo Mendiola.

Buscando un lugar maldito
a que echarme su rigor,
y no encontrando otro peor,
me vino a botar a Quito;
a Quito otra vez repito
que entre toscos, nada menos,
varios diversos terrenos,
siguiendo, hermano, su norma,
es un lugar de esta forma,
disparate más o menos.Es su situación tan mala,
que por una y otra cuesta
la una mitad se recuesta,
la otra mitad se resbala;
ella se sube y se cala
por cerros, por quebradones,
por guaicos y por rincones,
y en andar así escondida
bien nos muestra que es guarida
de un enjambre de ladrones.Las sillas de mano aquí
se miran como a porfía,
y te aseguro a fe mía
que tan malas no las vi.;
luego que las descubrí
por unos lados y otros,
viendo los asientos rotos
y quebradas las tablillas,
dije: Bien pueden ser sillas,
mas yo las tengo por potros, 

En estas sillas se encierra,
llevando cualquier serrana,
mucho pelo y poca lana,
como oveja de la tierra.
Aquí, pues, en civil guerra
con femeniles enojos
son de los piojos despojos,
y con dentelladas bellas,
los piojos las muerden a ellas,
y ellas muerden a los piojos.

Estas quiteñas como oso
están llenas de cabello,
y aunque tienen tanto vello,
mas nada tienen hermoso;
así vivo con reposo
sin alguna tentación,
siquiera por distracción
me venga, pues si las hablo,
juzgando que son el diablo,
hago actos de contrición.

Lo peor es la comida
(Dios ponga tiento en mi boca):
ella es puerca y ella es poca,
mal guisada y bien vendida;
aquí toda ella es podrida,
y ¡vive Dios! que me aburro,
cuando imagino y discurro
que una quiteña taimada
me envió dentro una empanada
un gallo, un ratón y un burro.

Va también tal cual rapaz
vestido de ángel andante,
con su cara por delante
y máscara por detrás;
con tan donoso disfraz
echan unas trazas raras,
dándonos señales claras
que, en el quiteño vaivén,
aun los ángeles también
son figuras de dos caras.

De penitentes con guantes
salen los nobles por no
dar limosna, y temo yo
que han de salir de danzantes.
Estos quiteños bergantes
¿cómo harán tal indecencia?,
pues hallo yo en mi conciencia
que es muy grave hipocresía
vestir la cicatería
con traje de penitencia.

A cualquiera forastero,
con extraña cortesía,
sea de noche, sea de día,
le quitan luego el sombrero;
y si él no trata ligero
de tomar otra derrota,
le quitan también sin nota
estos corteses ladrones
la camisa y los calzones,
hasta dejarlo en pelota.

Padre Jesuita Juan Bautista Aguirre.

Karen Gilces

Bibliografia:

Miguel Donoso Pareja ” Ecuador  identidad o esquizofrenia”, Eskeletera Editorial, 1998.

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